A mí me hubiera gustado ser guapo

A mi me huniera gustado ser guapo. Sí, un guapo de anuncio, guapo como una modelo anoréxica. Me hubiera encantado que a mi paso se girara la gente para contemplar la armonía de mis líneas y que los albañiles me piropearan con ingeneo desde sus andamios. ¡Ay! siempre he soñado con poseer una mandíbula cuadrada y viril, y unos ojos profundos, cuya mirada no fuera apta para todos los públicos. ¡ Que maravilla, si al sonreir me brillara, seductor y canalla, un colmillo! Las mujeres alfombrarían las calles a suspiros ante el lento vaivén de mi cintura, los hombres se morirían de envidia por todos los rincones frente a la perfección inaguantable de mi estampa, y todas las colegialas pegarían en su carpeta un póster con mi torso desnudo y la huella de mis labios carnosos a los pies. Sí, a mí me hubiera gustado ser guapo, sin duda, con club de fans y todo.

A mi me huniera gustado, además, ser un aristócrata millonario. Nacer tras un parto sin dolor en jacuzzi y acudir a por el pan todos los días en limusina, mientras reparto propinas como quien da de comer a los palomas. Por supuesto, sería un rico generoso y campechano, comprometido con mi traje de jugar al Golf en las causas solidarias más perdidas y preucupado desde mi mansión frente al mar porque el mundo sea una pocilga almenos bien ventilada. Iría de vacaciones un par de veces al mes para descansar de no hacer nada durante el resto del tiempo y me desayunaría todos los días con zumo de fresas enanas del Sumatra al borde de una pisicna llena de agua mineral. Sí, a mi me hubiera gustado heredar una gran fortuna, usar pijamas de alas de mariposa con mis iniciales bordadas en oro e implantarme en la boca un colmillo de diamante.

Amí lo que me hbiera gustado también es ser francés. ¡Oh, la, la! vivir en Paris enel barrio Latino, y pronunciar las nasales y la “e” y la “u” sin acento Valenciano, meintras leo libros de poesía en los Jardines de Luxemburgo todas las tardes.  También me huniera gustado ser fuerte, para cascar neuces con los bíceps y partirle la cara al primo de Zumosol, tan engreído él. Y, sobre todo, ser muy inteleginte, de los uqe resuelven cualquier problema incomprensible con un parpadeo. Y por qué no, ser principe o princesa, y andaluz, y más alto, y tener voz profundo de locutor de radio, y acento Argentino, y llamarme Héctor…¡ A mi me hubiera gustado ser tantas cosas que no soy! y, al final, mira por donde, aquí estamos, sentado y constipado.

Uno es o no es muchas cosas a consecuencia del azar. Guapo, feo, noble o pebleyo, asturiano o de Murcia, de voz profunda o estridente…: Hay tantos y tantos rasgos que no dependen de nosotros y que, en definitiva, son secundarios, caprichosos, imprevisibles. Lo que nos gustaría haber sido, al final, resulta intrascendente. Porque lo que de verdad importa es lo que somos y, sobre todo, l oque podemos llegar a ser.

Yo no soy guapo, pero soy EDUCADOR. No soy rico, pero soy EDUCADOR. No soy francés, ni alto, ni demasiado inteligente, pero soy EDUCADOR. Y ser educador consiste en convencer, en convencernos de que podéis llegar a ser. Eso es aprender: llegar a ser, acceder allí, a ese nuevo lugar donde antes no estábamos y que es, indudablemente, preferible, más alto, con muchas mejores vistas sobre la vida. Cuando aprendemos, estamos consiguiendo la maravillosa proeza de ser un poco más, de ascender una nueva rampa en la cuesta que nos lleva a lo mejor de nosotros mismos, a nuestra cima. Lo que no eres y no tiene arreglo carece de importancia; pero lo que puedes llegar a ser y no intentas alcanzar te convierte en un irresponsable, en un fracasado, en un vencido. En alguien feo, porbre, bajo y provinciano. O todo lo contrario, tú verás.

A mí me gusta ser EDUCADOR. Intentar enseñar que neustro rostro, que neustra altura, que neustra voz, que nuestro intelecto natural es sólo el garabato caprichoso de unos genes, mientras que el carácter, los principios y valores, el alma, en definitiva, esa si que es un maravilloso bloque de barro siempre por modelar. A mi me gusta ser Educador. Pelear porque comprendaís que sólo la sensibilidad y un profundo sentido de lo humano nos permite disfrutar de las verdaderas riquezas del mundo, las únicas que existen, las que proceden de la belleza, del bien, de la verdad. Colaborar en que,  de un día para otro, vayaís adquiriendo una identidad más firme, vuestro verdadero perfil, el que os retrata, aunque no se pueda fotografiar con el torso desnudo apra ser expuesto en una revista

A mis chichos/as

Soy Educador Social, Psicopedagogo y eterno estudiante, ahora Psicología. Educador de profesión y vocación, también de convicción. Amante de la montaña y del deporte.

3 comentarios en “A mí me hubiera gustado ser guapo

  • A mi me hubiera gustado ser campeona olimpica. Ganar unas olimpiadas creo que es una cosa que más puede satisfacer a cualquier persona. Pero el destino quiso que yo estudiara educación social, y ahora, no me puedo quejar.

    Un saludo!

  • A mi me hubiera gustado ser educadora social desde que cumpli los 15 años.. Y mira … aqui estamos, intentandolo.. pero aun con mucho que sembrar y recoger por el camino, empezando por el examen del lunes…

    Un abrazo!

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