Se apagó

No lo olvido.Aún yo estaba situándome en Valencia, era la primera semana en la universidad, en aquello de la Educación Social, y de golpe ocurrió, todo, en una semana.

Él, menor en guarda por la residencia de acogida de la ciudad (creo que la única en la comarca), y nosotros, su recurso educativo el fin de semana. Por aquel entonces estábamos en el mismo grupo.  Nuestro objetivo era retrasar la edad del consumo del alcohol, tabaco y cannabis en los chicos y chicas de entre 14 y 16 años y apartarlos de la zona de riesgo de la ciudad, y la verdad, lo conseguimos con grandes resultados, nos desviviamos por el proyectos y por los chavales que teníamos.

Me podría detener a detallar la situación familiar y social en la que se encontraba. Él, tal vez, estaba inmerso en todos los factores de riesgo posibles que se pueden dar en esta ciudad, pero hoy, no hablaremos de esto. Sino de cada fin de semana que pasaba con nosotros.

No faltaba nunca. Llegaba siempre el primero. Si risa era inconfundible. Sus gestos irrepetibles, su manera de hacernos reír, y sus palabras, tan ignorantes a veces, pero tan alegres y graciosas. Y siempre, siempre hablaba bien de su educador.  Hizo con nosotros cosas inimaginables. Con nosotros, estoy seguro que se sentía considerado y reconocía nuestro aprecio hacia él. Aún recuerdo con mucha facilidad cuando nos íbamos de salida. El Día que fuimos al Paintball, el de Port Aventura, de acampada o cuando íbamos al cine, y el campamento, su último encuentro con nosotros.

A principios de septiembre una gran cefalea le hizo ir al médico, que después de varias pruebas, se diagnostico el tumor cerebral que tenia. De golpe, sin imaginarlo y sin asimilarlo. En una semana y media, fue diagnosticado, operado y dejó de estar entre nosotros. Se marchó, y creo que con una buena sensación de haber vivido. Y nosotros, contentos de haber disfrutado de los años vividos con él.

A día de hoy, con los compañeros, sin darnos cuenta muchas veces pronunciamos frases y hacemos gestos que él hacia. Aún nos acordamos de cuando nos pillaba a solas, nos contaba todos sus sueños y todo lo que quería hacer en su vida. A día de hoy, todavía no nos olvidamos de Nico

Soy Educador Social, Psicopedagogo y eterno estudiante, ahora Psicología. Educador de profesión y vocación, también de convicción. Amante de la montaña y del deporte.

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