Fútbol, pasión y lágrimas

Anoche, sin motivo alguno, era día de liga.  Todo pintaba normal, reunirse un rato con los amigos y ver el fútbol de  Ibra, Messi y cia.

Al sentarme en la mesa de aquella cafetería y levantar la mirada, sentí que algo no me iba a gustar. Junta a una mesa, se encontraba una mochila escolar, de estas que llevan serigrafias de personajes de dibujos animados femeninos. No se cual fue el motivo, pero tenía claro en mi,  que iba ser espectador de una escena que no quería ver.

Tachadme de loco, ya que me imaginé la escena antes de vivirla, tachadme de mal profesional por etiquetar a las personas y las circunstancias, pero lo peor de todo, es que no me equivoqué.

Eran las 22:15, no llegábamos a la hora prevista por culpa de la lluvia, y antes del primer gol sucedió. Un grito de la madre, lo mas seguro que en  estado de embriaguez, hizo que la niña, de unos 11 años, se sentará en una mesa, con la cabeza agachada, mientras los padres seguían apoyados en la barra.

No podía con la escena. Mis amigos, con estirones de orejas morales, me decían que no podía estar durante todo el día fijando en lo mismo. Que no podía convertirme en un super heroe de la educación. Tal vez tengan la razón, pero lo que ellos no entienden es que esta profesión, se vive así. Si, llamarlo deformación profesional si queréis.

El primer gol hizo que la madre olvidará la situación de su hija, y que los dos padres saltaran llenos de lujuria y lo celebraran con los camareros. Tan sólo tres minutos después, otro gol les hizo volver a gritar y saltar, lo que seguramente a la hija le llevo a mas cabreo y decidió sacar de su mochila sus libros y agenda y hacer el deber del día.

No daba crédito a lo que estaba ocurriendo, no aguantaba la situación. Me recordó a lo que un día nuestro compañero Lucce nos contó . Sólo pensaba que a la mañana del día siguiente me tenía que acercar a Servicios Sociales e informar de lo que estaba viendo. Una total desatención, los padres ebrios, casi las 23 horas de la noche y la niña haciendo los deberes en ese local…realmente no podía seguir con la situación. Pero tal vez me estaba  volviendo loco, que no era para tanto…

Al terminar la primera parte se marcharon, supongo que a cenar. Fueron 45 minutos terribles, como los del Racing, y lo peor de todo, es que yo me quedé con las manos en los bolsillos. Sin ningún dato de la niña, sin hacer nada…

Soy Educador Social, Psicopedagogo y eterno estudiante, ahora Psicología. Educador de profesión y vocación, también de convicción. Amante de la montaña y del deporte.

Un comentario en “Fútbol, pasión y lágrimas

  • Gracias por tu referencia Isaac!!

    Y, sinceramente, creo que hiciste bien en no entrar. Sé que en esos momentos posteriores a la marcha de la familia del bar te sentías como una especie de traidor a esa niña.

    Fríamente has de ver que a lo mejor es sólo esta vez, que a lo mejor, a pesar de lo demostrado, esta niña tiene todas sus necesidades cubiertas, etcc… Eso sí, si est situación se repite cotidianamente en el mismo sitio y con los mismos protagonistas, sí que habría que plantearse hacer algo.

    Piensa que si llegas a intervenir de alguna manera en ese momento, puede que, sin quererlo, hicieras más daño a la niña.

    Un saludo compañero!!

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