Curas que hacen Educación Social

Hoy me apetece hacer un homenaje a aquellos curas de calle, a aquellos que van de manga de camisa, que dejan de lado toda comodidad de la Iglesia para lanzarse a la calle y estar con los mas necesitados.

Sé que por estos lugares poca gente Cristiana entra a leer, pero aún así, os animo a todos a seguir leyendo, porque tampoco debemos de olvidar nuestra historia, nuestros fundamentos, que en gran mayoría se le debemos a la Iglesia de hace dos o tres siglos. Creo que nos engañaríamos si dijéramos que la Iglesia se ha despreocupado de este tema, y bien sabemos todos, que muchos proyectos e iniciativas pertenecen a instituciones privadas, a congregaciones religiosas.

Por suerte, siempre he estado muy cercano a una Congregación Religiosa desde bien pequeño. Una Congregación que se caracteriza por la cercanía a los jóvenes mas necesitados.  Pero hay tres curas de los que he quedado sorprendido de su dedicación a los excluidos, a los drogopendientes y a los mas necesitados.

El primero que me sorprendió fue aquel, que siempre estaba en el patio. Era sorprendente su dedicación a los chavales del colegio. Fue gran profesor, pero mejor educador.  Con él no terminaba todo en el colegio. El fin de semana, junto a unos cuantos voluntarios, consiguió levantar un Centro Juvenil, ofreciendo grandes alternativas al barrio, y que hoy en día se ha convertido en un gran recurso para los jóvenes del barrio. De él aprendí a utilizar el patio, la calle, del encuentro espontáneo, como espacio educativo.

Al segundo que conocí, es al párroco. Su despacho no es corriente. Él conoce aquello del trabajo en red con Servicios Sociales. Tiene reuniones semanales con la Educadora del barrio. Hablan de la gente, se intercambian información, dan con las necesidades. Sabe muy bien a quien tiene que ayudar, sabe de sobra quien se la esta “jugando” y pone limites. El barrio le debe mucho. De él he aprendido de lo importante del trabajo de un despacho y del trabajo en red.

Al último lo conocí hace unos tres años. Él me dio la oportunidad de vivir una experiencia que es muy difícil de tener, la de vivir durante un año en una residencia de acogida, las 24 horas del día con 12 menores, una experiencia inolvidable. Desde que se despierta hasta que se acuesta esta en constante movimiento. Los chavales de la residencia, los del centro de día, los jóvenes de la cárcel, los menores extranjeros, los drogadictos, etc… de él he aprendido de la importancia del sacrificio y que un Educador nunca debe de agotarse y estar siempre dispuesto, sea cuando sea, de estar disponible para lo que le necesiten.

Me he cruzado con decenas de grandes Educadores y de los que he aprendido mucho, y de los que algún día hablaré, pero hoy me apetecía hacer referencia a estas personas, a una parte de este mundo de la Educación Social que a veces dejamos olvidada.

 

Soy Educador Social, Psicopedagogo y eterno estudiante, ahora Psicología. Educador de profesión y vocación, también de convicción. Amante de la montaña y del deporte.

4 comentarios en “Curas que hacen Educación Social

  • Hola!!
    Llevo un tiempo leyendo todo lo que publicas y debo decirte que me siento muy identificada con todo aquello que escribes.
    Mi nombre es Belén y yo también desde pequeña he estado en contacto con una congregación dedicada a los jóvenes (salesianas/os). Estudié y eduqué en sus colegios, iba al centro juvenil los sábados… después me hice monitora y estuve colaborando durante muchos años en el C.J.: actividades de tiempo libre, campamentos… creo que sabes de lo que te hablo…
    En la actualidad llevo más de cinco años trabajando en una casa familia en Galicia dirigida por las salesianas con niños y jóvenes tutelados por la Administración. Todo lo que soy y mi manera de trabajar (más bien vocación o estilo de vida…) se lo debo a esas salesianas/os que han marcado mi vida. Admiro y aprendo de esa entrega incondicional que tienen por los jóvenes más necesitados.
    Gracias por compartir sus experiencias. Un saludo desde Galicia
    Belén

  • Buenas, compañero.

    Desde luego que hay una suerte de sacerdotes que son como tú dices -y menos mal-; no puedo más que acordarme del que estuvo en mi pueblo durante muchos años o a los de Entrevías, entre otros.

    Ahora bien, yo no veo que sean curas los que realizan esta labor, o mejor dicho SÓLO curas. Me explico, la jerarquía eclesiástica esta formada de forma piramidal y los escalones más altos no sólo han olvidado esta realidad de la que hablas, si no que la han dado de lado -no será la primera vez ni la última que se encuentran solos en su labor-. Cuanto más arriba están más endiosados.
    Por eso yo lo que veo son personas, mejor dicho, grandes personas a las que, no sólo el alzacuellos no les molesta, si no que aprovechan esa situación privilegiada para abrirse camino entre la gente.

    Un abrazo, compañero. 😉

  • Iglesía somos todos, ya se que es una frase que se repite mucho y que puede llegar a ser una disculpa para esa iglesia jerarquia y curia.
    Me hubiera gustado que de alguna forma pudieses escuchar a José Antonio Pagola, que da razón del encuentro de todos nosotros con el Jesús a seguir, de la necesidad de conversión a la FE del Jesús real.
    Pagola tiene muchas cosas escritas y habladas, comenta en Eclesialia las lecturas evangelicas, tiene una cristología “diferente” y puede ser un buena referente para seguir en el camino de Jesús.
    Hay una Iglesia de la que habla Isaac, que no teme ponerse a jugar al balón, que comparte tiempo y fuerza con los más débiles, que se sitúa en el patio de recreo y no en el despacho. También ellos son Iglesia, quizá se sabe menos de su tarea, pero son iglesía y muchos otros que entregan todo para apoyar y acompañar a los que más necesitan en este primer mundo así como en el tercero.
    ¿Por qué solo vemos a los que se situan en los escalones más altos, cuando en nuestro entorno podemos encontrar Iglesía en nuestro propio entorno entregandose?
    Luigi “ponte las gafas para ver a la totalidad de la Iglesia, porque realmente el que está “sentado” tiene muy poco de Iglesia. Necesitamos esas “gafas” para observar a todos, no sólo curas, a la Iglesía en su totalidad y en el camino de sus vidas de entrega y entonces comprenderemos que hay muchos que hacen un seguimiento y apuesta fuerte por los más queridos de Jesús, por los más débiles y necesitados. Esos también son Iglesía.

  • Es justo lo que he dicho yo.

    La diferencia entre Iglesia y jerarquía eclesiástica, creo que quedaba clara en mis palabras, como han quedado dudas te digo que es justamente la idea que quería transmitir y por tanto no puedo más que decirte que estoy de acuerdo contigo.

    La negación de esos distintos caminos de la Iglesia que hacen que sólo se vea a los de arriba la hacen precisamente esos de arriba; no yo, que por suerte he tenido la suerte de conocer a gente de las bases, y que son quienes espero que alguna vez sean la Iglesia.

    Sin embargo, las buenas personas no pueden hacer que desaparezcan las abominaciones que hay dentro, por eso he dicho que la labor de las buenas personas que pertenecen a la Iglesia no corresponde con la línea que siguen los que se están apoderando de la misma. Yo, entre otras cosas, por eso mismo hace tiempo que me considero fuera.

    El hecho de que sepa que hay varias corrientes que se alejan de la oficialista, también hace que sepa que, en teoría, no se separan de la corriente más visible, y si no lo hacen no voy a ser yo el que lo haga.

    Saludos, compañera. 😉

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