Vivir…

Gracias Isaac por la oportunidad que me das para expresar y compartir en este blog.

Cómo de importante es hacer ver a “ese joven” la importancia de vivir siendo feliz. Dando sentido a cada momento de su vida.  ¿cuántas veces habré intentado como educador que un chico encuentre verdaderamente sentido a su vida? O ¿cuántas veces me he frustrado al ver que él no encontraba el norte?

Me paso como educador mucho tiempo analizando el mejor camino, la mejor estrategia, para cada uno de los chicos y chicas.

Pero…. A veces no caigo en la cuenta…

De lo que me cuesta, de lo que nos cuesta seguir el camino de nuestras propias vidas. Ser coherentes a nuestras opciones personales.

Intentar seguir adelante, a veces es nadar contracorriente… Y surge la pregunta: ¿dónde esta el sentido de mi vida?

Cuando me pregunto esto, cuando indago en mi interior, entiendo que a “él” le cueste como a mí, caminar.

3 comentarios en “Vivir…

  • En primer lugar agradecerte por que muchas veces has guiado mis pasos…

    Y en segundo lugar, que hay más bonito que ver el fruto de alguien que has acompañado; y que frustrado se puede llegar a sentir alguien cuando ve que a pesar de todo el fruto no es todo lo dulce que debería ser…

    La vida del educador es de riesgo!!!!

  • ¿Cuál es el verdadero sentido para la vida? ¿Dónde está el norte? Es importante que nosotros como educadores podamos respondernos a estas preguntas. ¿Cuál es mi verdadero sentido de la vida? ¿Dónde está mi norte? Sólo así cuando alguien nos pregunte le podremos contar donde están nuestras metas, nuestros sueños.

    A veces nos frustramos no porque el otro no encuentre el norte sino porque teníamos la pretensión de que nosotros se lo podíamos ofrecer. Pero esa es una experiencia que sólo cada uno puede vivir. Nadie puede descubrir el sentido de la vida para otro. Podemos ayudar a encontrar caminos, podemos narrar nuestra historia. Pero el auténtico sentido sólo lo puede encontrar aquel que es capaz de navegar hacia dentro.

    Y lo que nos queda es estar, acompañar, a quien camina a su ritmo, con sus procesos, con sus retrocesos, con sus errores, con sus aciertos. Y no es poco que un joven sepa que siempre vas a estar…a pesar de todo…con los brazos abiertos para la acogida, con el corazón dispuesto para el perdón…con el oido atento para la escucha.

    Amigo RHLL que seas tan feliz como felicidad deseas para los demás. Que sigas buscando el sentido para tu vida, aquello que te mueve desde dentro, que te remueve para no quedarte en lo fácil, en lo cómodo. Aquello que sale de las entrañas para sacar lo mejor de ti mismo.

    Desde las reflexiones de unas butacas negras vacías en la noche, cuando las puertas se cierran guardando historias que están por conocer, por descubrir, aunque alguna se acaba de abrir y una voz decía…»No puedo dormir»

  • Una vez superado el umbral de la entrada al otro, mostrar un camino (o varios) desde el otro y para el otro, dentro de la cultura y de la sociedad, del contorno (Ortega y Gasset) es una tarea facilmente temporal y dificilmente estructural (puesto que pocas cosas pasan imperturbables al líquido social) que muestra que la tarea del educador a parte de ser compleja hace sencillo que éste caiga en la propia búsqueda del camino. No obstante el educador se esfuerza por mantenerse en el los extremos de los pelillos del conejo blanco de Sofía (Gaardner) para ver más allá de los dedos del prestidigitador que quiere ocultarlo en la chistera y tiene la finalidad de hacer posible el momento mágico que no siempre se ve resuelto de inmediato, a veces no llegaremos a ver cuánto se ha resuelto o si lo ha hecho. Así que sigamos atendiendo con la misma intensidad la atención de la voz que le decía a Segundo… «No puedo dormir» confiando en que lograremos que esa noche al menos concilie el sueño.

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