Educando en la justicia. I

A los hechos me remito. Su plan podría llegar a parecer perfecto, con planificación y alevosía, pero un plan chapucero y lleno de agujeros. Quedada la noche anterior para repasar la ruta del día siguiente, madrugón, venta de objetos robados, estirones de bolso, forcejeo en locales, conducción temeraria, falsificación de documentos…pero claro, mi padre ya lo decía, «la Policía no es tonta», y en menos de 6 horas los cinco jóvenes, todo ellos menores, arrestados y a pasar la noche en el calabozo.

Y por desgracia, ya sabemos como funciona esto, se miente ante la Policía, alegando no haber estado presente en ninguno de los delitos, los jóvenes intentan cubrirse entre ellos y la premisa es mentir y escapar de la justicia para no recibir ninguna condena o sanción.

Por naturaleza, la justicia  debe de mantener la armonía en la sociedad haciendo respetar las normas de dicha sociedad, y castigando a aquellos que no lo cumplen. ¿Que sucede cuando se engaña a la justicia? Que dejamos de respetar las normas comunes, herimos a los que nos rodean y quedamos impunes y preparados para seguir saltándonos la justicia. Y esto es lo que me preocupa, especialmente en este caso, en que puedan conseguir engañar a la justicia, todo haya quedado en un mal trago para los menores y vean en ello la posibilidad de poder seguir delinquiendo dado que es posible engañar a la justicia.

Acompañar en este proceso y guiar al menor no es nada fácil. Considero que lo correcto sea que el menor decida contar la verdad de los hechos al juez, para así ser juzgado adecuadamente, y tenga sus consecuencias por sus actos y pueda ser una gran arma para que la conducta delictiva no vuelva a repetirse, pero lógicamente, él menor no esta por la labor de contar la verdad por el miedo al veredicto. En medio, la abogada defensora, en su papel de defensora, «asesorando» al menor para que la posible pena sea la mínima o ninguna, y el resto de la sociedad invitándole a mentir. 

Se presenta todo en contra y con pocas posibilidades de que cuente ante el juez la verdad. ¿Qué herramientas tenemos los educadores para luchar contra esto, para que la justicia sea educativa y correctora?

 

Creo que tan sólo la justicia puede llegar a ser correctora y educativa si la persona es juzgada por los verdaderos actos y no por unos ficticios y para ello hay que acompañar para que se diga la verdad. Siento que todo se pone en contra de esta opinión, de la opinión de un equipo de Educadores por trabajar desde la verdad, pero cuando el sistema facilita la mentira y la burla, todo se pone en nuestra contra.

 

Soy Educador Social, Psicopedagogo y eterno estudiante, ahora Psicología. Educador de profesión y vocación, también de convicción. Amante de la montaña y del deporte.

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