Pensamientos de @Nolotarin: Un rato en “La Coma”

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Esta mañana he estado por el barrio de “La Coma” hablando con la educadora de servicios sociales que lleva el caso de Jessi, he aprovechado para hacer una visita a sus padres y dando una vuelta por el barrio me he encontrado con algunos viejos conocidos… Me he alegrado, pero a la vez he tenido la extraña sensación (reconozco que algo novedosa para mi) de sentirme como si estuviese demasiado lejano o desconectado de la vida de esas plazas y bloques, del trabajo de aquella educadora… y la verdad no me ha gustado, porque durante muchos años, muchos más de lo que llevo en el centro de acogida estuve muy cerca de ellos. Pero ahora parece que lo que ocurre dentro de la residencia, los doce chavales y los 8 educadores, configuren el único universo de la intervención social. Y claro hay otros mundos y bien diferentes… Cómo éste, el de dos educadoras para todo un barrio de acción preferente (y desde que hay recortes y políticas locales inconsistentes, reducidas a una). Cuyo trabajo se enfrenta cada día a un montón de situaciones difíciles  y complejas, entre las cuales está la de un número de menores que multiplicaría en 10 o en 20 a los de mi centro. Y que seguramente no tendrán una situación familiar, social y escolar muy diferente a la que provocó las medidas de protección. A veces me olvidó de que trabajamos cada día con un ínfimo porcentaje de “afortunados” o según algunos críticos “engañados por el sistema”. Pero que en unos casos por acierto y buen hacer profesional, o en otros quizás por casualidades de la vida o habilidades/deshabilidades de la familia, han llegado a nosotros.

Nuestro trabajo en el centro de acogida no es fácil, pero también es cierto que está muy protegido, que se libra de algunos de los riesgos e inestabilidades de la “calle”, del barrio. Tan solo paseando unos minutos  de nuevo he sentido de cerca esa inquietante sensación que te produce un barrio “marginal”: la pobreza, el desorden, lo ilegal… pero a la vez la “viveza” que transmite la gente. Mirar alrededor y sin apenas buscar; ver al que separa chatarra, al los que fuman porros, al que trapichea, al “mascachapas” en su cochazo, a los gitanos del mercado, a los del culto, a las del batín que van a por el “chiquillo” a la escuela, a la policía identificando, a los niños jugando y al “currante” que vuelve a casa a comer… Después la experiencia de volver a entrar en los bloques, el patio roto, sucio, el ascensor estropeado, la escalera pintada, la basura en el rellano, la música “a todo meter”, los gritos, las miradas inquisidoras, desafiantes… Y al final las casas; cutres, pequeñas,  desordenadas, con grandes teles y ordenadores, pero casi siempre frías y llenas de precariedad.

Todo esto tan distinto al color y calor del centro de acogida, a las rutinas de nuestro día a día, el confort, la comida, la higiene, los buenos colegios… en definitiva la vida “normalizada” de nuestros chavales entre semana. Pero muchos de ellos han nacido, se han criado y regresan cada semana (o lo acabarán haciendo antes o después) a lugares parecidos a “La Coma”. Y esto no lo podemos olvidar, porque para ellos no tiene que ser fácil (casi debe ser imposible que no genere desajustes…). Pasar en poco tiempo de  la calidez al frío, del orden y la norma a la laxitud total, de la educación en valores al consumismo extremo, de la comunicación al silencio, de lo bueno y correcto a la normalidad de lo ilícito… Y esa otra vida forma parte de ellos, no la podemos negar y seguramente tampoco “castigar” (no sería justo…), porque además por desgracia es la vida de muchísima gente. Desde la que muchos consiguen sobrevivir, algunos acceden a una vida mejor y otros tristemente se quedan por el camino.  Pienso que tendríamos que aprender a comprender con mayor profundidad esta dimensión, para saber desde donde podemos motivar y exigir, si de verdad queremos ayudar a crecer con cierta eficacia a estos menores.

 

@Nolotarin

Soy Educador Social, Psicopedagogo y eterno estudiante, ahora Psicología. Educador de profesión y vocación, también de convicción. Amante de la montaña y del deporte.

Un comentario en “Pensamientos de @Nolotarin: Un rato en “La Coma”

  • Hola Manuel.
    Somos un grupo de Estudiantes de la Universidad de Murcia(Educación Social) y hemos decidido escribirte porque el tema de las casas de acogida es uno de los motivos por los que decidimos estudiar esta carrera y tus entradas nos han parecido muy buenas.
    Te esperamos por nuestro Blog.
    Un Saludo.

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