Desde la esquina (I)

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Mikela y Jessi son dos hermanas, aunque en total son tres, por debajo todavía esta Isa. Durante muchos años han vivido en la “esquina” de Valencia, en una casa construida con maderas y chapa, que cuando llovía mucho se inundaba y tenían que volver a reconstruir.

El sueño de su madre durante mucho tiempo fue poder salir de esa esquina y poder tener una casa con mejores condiciones en un barrio popular de la ciudad. Y es que, a veces, los sueños se cumplen, y pudieron ocupar una casa con buenas condiciones; dos habitaciones, un amplio comedor, cocina y un bonito baño, incluso un pequeño balcón. Eso sí, sin agua y con luz de vez en cuando.

La madre, sale todas las mañanas hasta que cae el sol a trabajar en la calle, recogiendo cosas útiles para luego poder vender. Y así día tras día, con muy poco ingresos, pero para poder sobrevivir. Mikela y Jessi solían ir todos los días a clase, pero conforme se han ido haciendo más mayores la cosa ha cambiado. El protocolo de absentismo se ha puesto en marcha.

Mikela lleva un tiempo diciendo que no le sirve para nada ir a clase y que encima no entiende nada. Ella es inteligente, avispada y resolutiva, pero el entorno no propicia un buen rendimiento. Mikela, quiero empezar a trabajar. Jessi en cambio, tiene más dificultades, pero tiene mucha motivación y trabaja día a día para sacar buenas notas, pero nunca se reflejan en sus resultados. A Jessi le gustaría estudiar.

Estuve hablando con ellas el otro día en el despacho, dejé la puerta abierta (siempre lo hago), y la conversación ya os podéis imaginar como fue… la típica charla de “sois menores y tenéis que ir a clase,” “es bueno para vuestro futuro” , “sois capaces de hacerlo bien”…. todo ese tema del que están/estamos cansados.

Durante la conversación, se une la directora del centro y seguimos charlando los cuatro. Mikela, con muchas ganas de terminar la conversación y levantarse acaba mostrando los motivos reales de su malestar y del absentismo. “Si tengo una mierda de vida como voy a ir a clase, tengo que ayudar a mi madre a ganar dinero y a trabajar. Las asistentas no le dan ningún trabajo”

Jessi, se suma y con mala cara también dice “aunque estudiemos, nos vamos a casar con un hombre que no nos va a dejar trabajar de lo que queramos, tendremos que cuidar de la casa y el traerá el dinero, nuestra cultura es así”

Si sienten que tienen “una mierda de vida”, como dicen, que su única preocupación es llevar dinero a casa y que poco van a poder hacer por su cultura en un futuro, ¿cómo digerimos todo esto?

Hoy he vuelto a hablar con Mikela en el patio.

Soy Educador Social, Psicopedagogo y eterno estudiante, ahora Psicología. Educador de profesión y vocación, también de convicción. Amante de la montaña y del deporte.

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