Confianza. [Pensamiento @NoloTarin]

El otro día estuve almorzando con un amigo que trabaja en acogimientos familiares.
Me estuvo compartiendo el caso de una familia muy reacia a la intervención de los servicios
sociales. Desde hacía meses se repetían la falta de implicación en las intervenciones
planteadas y las abundantes quejas hacia los profesionales que hasta ahora habían llevado
el caso. A él le había llegado el difícil encargo de acompañar y orientar a una abuela
desbordada por la efervescente preadolescencia de su nieto, alterado por un padre ausente
y demasiado temperamental. Tras varios intentos de entrevistas y supuestos acuerdos
educativos, el resultado parecía desalentador, apenas se producían cambios y poco a poco
se confirmaba el pronóstico desfavorable sobre el acogimiento.

El educador ante este escenario negativo decidió inhibir la insistencia en lo que tenía
que mejorar y únicamente se planteó acompañarles cada semana al entrenamiento de
fútbol ,que aún seguía motivando al nieto y vinculaba a la abuela. Al principio se repetían los
silencios y alguna que otra conversación intrascendente, pero poco a poco comenzaron a
hablar de las reacciones del nieto, de su padre, de la trabajadora social del ayuntamiento,
de la técnico de consellería. Llegó un momento en el que las quejas se fueron
transformando en diálogo y éste en comprensión. La abuela necesitaba comprender el por
qué de las reacciones de su nieto y el para qué de la respuesta de los servicios sociales. Lo
necesitaba para aceptar y desde ahí empezar de nuevo a dejarse ayudar e implicarse en el
proceso. La confianza que había generado el profesional comenzaba a abrir las puertas del
cambio.

Esa misma semana casualmente me habían llamado para participar como ponente
en unas jornadas sobre la prevención del maltrato infantil. Tras consultar diversas
investigaciones sobre el tema, centraron mi atención dos cuestiones. La primera, que en un
alto porcentaje de casos, el maltrato se había producido por negligencia, es decir por no
saber cuidar o proteger al niño. La segunda, que cuanto mayor competencia social tenían
los niños más se reducían los riesgos de sufrir maltrato. Las conclusiones científicas por lo
tanto parecían claras en una doble dirección: prevenir el maltrato supone invertir en trabajar
en el ámbito familiar para dotar a los adultos de recursos que mejoren el buen trato a los
niños y empoderar a estos para enfrentarse con más garantías a situaciones de riesgo.

En los últimos años han proliferado los programas y recursos destinados a aumentar
la competencia parental, pueden parecernos aún insuficientes, pero posiblemente la
preocupación radique más bien en la mejora de su desarrollo técnico y en cómo aumentar
su eficacia. La percepción de muchos profesionales coincide en que justamente las familias
que acumulan mayores factores de riesgo apenas acceden a estos programas y cuando lo
hacen el impacto de la intervención parece insuficiente.

Y la explicación de esta evidencia no está seguramente en un mal diseño de los
programas o de la intervención, sino más bien en la poca importancia que se le otorga a la
capacidad de relación del profesional y a sus competencias para generar confianza en la
familia o el adolescente. En muchos casos ahí radica la clave del éxito y el aumento de la
eficacia de la intervención, no tanto en los diagnósticos, recursos o técnicas que se vayan a
emplear.

Cuando la práctica profesional coincide con la evidencia científica no habría que
darle más vueltas, la casualidad seguramente se convierte en causalidad: el trabajo con
niños, niñas, adolescentes y sus familias, demanda profesionales con capacidad de generar
confianza y esta competencia requiere conocimiento, actitud y compromiso. Es decir supone
saber escuchar y saber acercarse, hacerlo con el interés suficiente y sobre todo estar
dispuestos a invertir el tiempo que necesite el ritmo del proceso.
Pero no es nada fácil, porque estamos llenos de juicios, de valoraciones, de prisas,
de dificultades para acoger las carencias, los malestares o las incoherencias. En definitiva
nos cuesta respetar lo que no se ajusta a nuestros parámetros y sin ese respeto profundo
que supone comprensión y aceptación, es muy difícil generar la confianza.

Nota: Casualidad: sustantivo femenino que significa "combinación de circunstancias que no se pueden prever ni
evitar y que caracteriza a los acontecimientos imprevistos”. … Causalidad: sustantivo femenino que significa
"relación o vinculación entre una causa y su efecto o resultado de una cosa”.

Nolo Tarín, Octubre 2021

Soy Educador Social, Psicopedagogo y eterno estudiante, ahora Psicología. Educador de profesión y vocación, también de convicción. Amante de la montaña y del deporte.

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